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REEDICIONES: LZ2 VUELVE A AVIVAR «EL FUEGO SAGRADO»


A más de 25 años de su edición original, «El Fuego Sagrado», el único disco de LZ2, banda pionera del metal neoclásico vernáculo, vuelve a ver la luz en una reedición oficial llevada adelante por el sello 2M que rescata una pieza clave y muy singular de la escena pesada argentina de fines de los ’80. Hablamos con Martín Knye, guitarrista, compositor y fundador de la banda, para repasar la historia del álbum, el contexto en el que fue grabado y el trabajo detrás de esta nueva edición. 

Dr la reedición de «El Fuego Sagrado» se venía hablando desde hace tiempo. ¿Cómo se terminó de concretar?

La idea de reeditar el disco venía dando vueltas desde hacía bastante. Durante años distintos sellos me lo habían ofrecido, pero a principio de este año decidí hacer primero una reedición digital por mi cuenta, solamente en formato digital. Poco después aparecieron dos propuestas casi al mismo tiempo y finalmente avancé con el sello 2M, cuya propuesta me cerró por todos lados y el trabajo que hicieron fue realmente muy bueno. 

¿Con qué material se trabajó para esta reedición, teniendo en cuenta que el disco original salió solo en cassette?

No contamos con las cintas originales multipista, eso ya no existe más. Se trabajó sobre el audio que circula desde hace décadas, que es básicamente el sonido del cassette digitalizado. Yo había hecho una primera remasterización en casa y después el sello lo pasó por un técnico que lo mejoró un poco más, siempre dentro de las limitaciones lógicas. Se hizo lo que se pudo con ese material, y el resultado es muy digno. La reedición incluye material extra.

¿Con qué se va a encontrar el oyente además del disco original?

Eso era algo fundamental para mí. Se sumaron todos los bonus tracks posibles: el demo de 1987, que tenía dos temas más una introducción, y el demo de 1988, grabado con otra formación, ya como quinteto, donde estaba Javier “Chino” Retamozo en teclados (N: posteriormente en Rata Blanca). Ese demo tiene tres temas más un pequeño instrumental de guitarra. La idea era reunir todas las grabaciones oficiales de LZ2 en un solo lanzamiento, y creo que eso se logró. 

VOLVIENDO AL ORIGEN

¿Cómo nace LZ2 y qué buscabas con el proyecto?

LZ2 surge en 1986. Yo venía tocando desde hacía varios años y tenía muy claro que quería dedicarme profesionalmente a la guitarra. Publiqué un aviso en la revista Segundamano buscando un cantante, con referencias muy claras como Dio y Rising Force. Así apareció Germán Salvatierra, con quien sentamos las bases de la banda. A partir de ahí empezamos a buscar la base rítmica y a darle forma al proyecto. 

El disco tiene una fuerte impronta instrumental, algo poco común para la época en Argentina.

Totalmente. LZ2 fue una de las primeras bandas de heavy metal en Argentina que tocaba temas instrumentales en vivo de manera habitual. Siempre incluíamos al menos uno por show. A fines del ’88 estábamos sin cantante y yo tenía muchos temas instrumentales compuestos, así que decidimos grabar un disco instrumental. De los ocho temas del álbum, siete son instrumentales y solo uno es cantado. En ese momento no había nada parecido acá. 

¿Cómo fue la grabación del disco?

Grabamos en el estudio Del Cosmos, sobre Avenida Córdoba. Conseguimos una semana completa de estudio, algo bastante inusual para una banda independiente en ese momento. Se grabó en 16 canales, en multipista, y gran parte del disco se registró tocando en vivo, porque la banda estaba muy bien ensayada. Después hicimos la mezcla ahí mismo. El mastering como se conoce hoy no existía. 

La edición original se convirtió en una pieza de culto. ¿Eran conscientes de eso en ese momento?

Para nada. Se hicieron unas 500 copias en cassette y se agotaron muy rápido. Nunca hubo una reedición y después vino la hiperinflación, que hizo imposible volver a fabricar más. Con el tiempo aparecieron copias piratas y el disco empezó a circular de manera informal. Hoy los cassettes originales son piezas de colección. 

SANTO GRIAL. La mítica edición en casete

¿Cómo ves hoy al disco con la perspectiva que dan los años?

Hay que entenderlo en su contexto: fue grabado en 1989, con la tecnología de ese momento y de manera totalmente independiente. Aun así, es un disco único dentro del metal argentino. No había otra banda haciendo metal neoclásico, mayormente instrumental y tan apoyado en la guitarra. En ese sentido, es un disco icónico, y esta reedición le hace justicia.

Después de tantos años, ¿qué significó LZ2 en tu carrera?

Fue mi primer banda profesional. Yo ya había tenido banditas, para pasar el rato en la secundaria, pero con LZ2 hice una carrera y un nombre en esos 3 años. Luego entré en Kamikaze que en ese momento, a mediados del ’89, era probablemente la banda más grande de Heavy Metal de Argentina, con un disco ya en la calle y contrato con el sello BMG/RCA por dos discos más. Cuando entré en Kamikaze tenia apenas 21 años y eso fue básicamente porque me había hecho un nombre con LZ2. Fueron tres años muy intensos, de muchos shows en vivo y de aprender lo que es estar en una banda, lo que es tener que estar cambiando de integrantes todo el tiempo y seguir sosteniendo el proyecto… así que en lo personal fue muy importante, fue el punto de partida de todo lo que vino después en mi carrera, que fueron muchísimos años más de metal.

Fueron también pioneros de un estilo…

LZ2 fue una banda que abrió un camino. Fue el primer grupo en hacer lo que después se denominó metal neoclásico acá en Argentina. Si bien estaba Rata Blanca, que tenía elementos de eso, era más una banda de canciones con solos de guitarra neoclásicos. Lo de LZ2 es netamente instrumental, y no había ningún antecedente. Fue la primera banda que hizo eso acá, fue un grupo que abrió un camino que en ese momento en Argentina no existía. 

Para cerrar: ¿qué significa para vos que este material vuelva a estar disponible oficialmente?

Es una gran satisfacción. Estoy muy contento con cómo quedó la reedición, con la gráfica y con el sonido dentro de las posibilidades reales. Me parece importante que este material vuelva a circular de forma oficial y ordenada, y que las nuevas generaciones puedan acceder a una parte de la historia del metal argentino que había quedado medio perdida en el tiempo.

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