Ir al contenido principal

DOCUMENTALES: «CASANOVAS, UN DISCO DE CULTO» Y UN MERECIDO HOMENAJE


Buenos Aires, 1986: en plena primavera alfonsinista, la libertad volvía a respirarse en las calles y también en pubs como Stud Free o La Esquina del Sol, donde convivían, sin demasiadas reglas, los nuevos sonidos como el reggae, el ska, el punk, el metal y, claro, el rockabilly, revitalizado a nivel global por el éxito de los Stray Cats. De ese caldo de cultivo surgen (Los) Casanovas, una de las propuestas más singulares del under de la década.

MODELOS DEL ’86. Casanovas en La Capilla, 1986

Si bien emparentados con el neo rockabilly, lo suyo nunca fue un revival ortodoxo: a las raíces rockers de los ideólogos Pablo “Casanova” (si, los 4 se apellidaban como la banda, igual que cuatro flaquitos de Nueva York bastante conocidos) Carmona y Claude Cat (Claudio Fernández, ) se les sumaba la impronta gótica de Flavio Sarmiento y el bagaje hardcore punk de Sid (Carlos Cruzado, apodo ganado por su parecido con Sid Vicious, hoy pastor evangélico ligado a la política santafesina). De esa combinación —tan improbable como efectiva— salía ese sonido incómodo, híbrido y reconocible que terminó definiendo a la banda.

«Casanovas, Un Disco de Culto», -documental editado recientemente y que puede verse gratuitamente en YouTube- retoma ese recorrido y lo ordena con bastante pulso: en menos de una hora y dividido en tres bloques, reconstruye la formación del grupo y el camino hacia ese legendario primer disco que terminaría volviéndose pieza de culto dentro del under.

Sin dejar de lado la rigidez cronológica, el documental tambien se enfoca en los vínculos: desde la convivencia con la escena under porteña, hasta los cruces con Sumo en pleno momento de ebullición, e incluyendo el roce con un todavía emergente Andrés Calamaro que se desvivía por ser un «Andy Casanova».

Y es en ese enfoque en donde el relato gana interés evitando caer en el consabido formato Wikipedia con música de fondo e incluyendo, casi por asomo, el volantazo que implicaría «Somos Nosotros» el segundo opus editado apenas dos años después, donde la propuesta ya corría por otro carril.

Y aunque quizas se le puedan reclamar sumar testimonios de otros protagonistas de la época que ayuden a dimensionar mejor el lugar de la banda en la escena under, el documental funciona, tanto por la precisión del registro, como por el aura que transmite: una escena desprolija, intensa y ajena a cualquier manual.

Los Casanovas nunca encajaron del todo —y parece que tampoco lo hayan intentado— y eso es justamente lo que los mantiene vigentes en el recuerdo. Porque como sabemos, en el rock, la revalorización puede estar esperando a la vuelta de la esquina.

Título original: Casanovas, Un disco de culto 

Duración: 49 min.

País: Argentina.

Dirección: Ruku Zárate y Santiago Almeida.

CASANOVAS EN VIVO – 25 DE JULIO EN LUCILLE

Comentarios

Entradas populares