CONCIERTOS - FITO PÁEZ EN EL MOVISTAR: TODO ESTÁ SELLADO EN EL ALMA
“Fito tiene sida, toma anfetaminas y no hace otra cosa que caerse borracho por ahí”, reza con sarcasmo la exagerada y provocadora "Hazte Fama", canción incluida en "Tercer Mundo", el sexto disco de Fito Páez que reflejaba parte de la imagen que rodeaba al rosarino hacia fines de los '80: un artista talentoso pero asociado al exceso y al desborde.
Más de tres décadas después, en su primera presentación en el Movistar Arena de su nueva gira "Sale El Sol", esa construcción queda más que nunca en el pasado. Es que el Páez Modelo 2026, muestra un rol más cercano al de un director de orquesta, atento al funcionamiento de la banda y al desarrollo general del show.
La noche había arrancado con "El Diablo De Tu Corazón" y ese inquisitorio "que te pasa Buenos Aires" que presentó una banda sólida y un sonido que se fue acomodando con el correr de las canciones de un repertorio que se enfocó en los clásicos de la triada "Tercer Mundo", "El Amor Después Del Amor" y "Circo Beat", una pequeña muestra de su flamante "Novela" ("Sale El Sol") y algunas gemas festejadas como "Lejos en Berlín" y "Nunca Podrás Sacarme Mi Amor"
Tan puntillosa al detalle como el Jefe, la banda se mostró sólida y bien ensamblada. La base rítmica (el bajista Diego Olivero y el baterista Gastón Baremberg) sostuvo el repertorio con firmeza, el experimentado Juan Absatz controló todo desde los teclados,
mientras que la guitarra de Juani Aguero aportó el filo rockero en pasajes puntuales. Los vientos cumplieron un rol importante, sumando volumen y presencia en los momentos más funkys como "Tráfico Por Katmandú" y "Circo Beat" , lo que aportó variedad dentro de una estructura mayormente convencional, esquema en el que Emme se destacó en los coros, con un aporte consistente y una sensual presencia escénica.
Pero no todo es absoluto control en el universo Páez y ahi es donde aparece Fabi Cantilo a ofrecer su corazón y su desparpajo para una versión enredada como cable de ENTEL de "Fue Amor", que sumó un costado descontracturado, marcando un contraste entre el orden musical y el desborde emocional que terminó de definir el show.
Lejos de la imagen de exceso que supo rodearlo, Fito Páez se muestra hoy enfocado en lo musical, con una banda ajustada y un repertorio que sigue funcionando. Como en "La Rueda Mágica", donde “todo está sellado en el alma para tocar rock and roll”, el presente de Páez parece apoyarse menos en el personaje y más en esa obra que se fue construyendo con el tiempo. Y ahí, el resultado sigue siendo claro: un show sólido, vigente y efectivo.

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